Llueve una imagen en Alta Gracia
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Hace tres semanas empezaron a realizarse arreglos en la Iglesia de La Gruta. Al sacar la réplica de la Virgen de Lourdes, se encontró con que mirando desde la puerta del templo se podía observar una imagen de la misma. Creer o no creer, tendrá su explicación científica aunque por ahora según los curas que dirigen la parroquia no se la encuentra. Los dejo con mis sensaciones.
“¿Quién carajo puso de vueltala Virgen?” ,podría haber gritado el sacerdote Carmelito Descalzo a cargo dela Virgende Lourdes de Alta Gracia, cuando desde la puerta de la iglesia deLa Grutaobservaba que la imagen, retirada por las refacciones que necesita el lugar, parecía estar ahí.
“No está la escultura de la señora Virgen” podría haber dicho el albañil que lo miraba de reojo y pensaba que por ahí tanto amor a Dios le había producido algunos problemas en la vista al cura.
Así es que comenzó esta historia que algunos festejan para beneficio de la ciudad, como mi papá, hombre poco creyente que me decía: “esto es lo que le hace falta al turismo en Alta Gracia”.
Entonces como buen peregrino y caminante, me apresté a patear hacia la gruta. Era domingo, y desde el sábado se corría la bola de a poco sobre la aparición dela Virgende Lourdes. Comí tierra a mansalva y entre muchos autos y hormigueos humanos, paso a paso, llegué a las instalaciones dela Gruta.
La cola era inmensa, un policía me hablaba de tres horas, pero no importaba porque la sensación de este día era rara. No sé si eran los besos y el vino de la noche anterior, o que el misticismo por fin había entrado en mi cabeza racionalista. Tanta gente venida desde toda la provincia, feliz de participar en la fiesta de los creyentes, ese impulso energético sobrevolando por las bellas sierras, rodeadas de pinos.
Y esperar.
Esperaba paciente, sin apuro y sin pausa, observando la inmensidad de personas que había en el lugar. Gente de todas las clases sociales y de todas las edades. Y yo, que de iglesia poco tengo, casi me ponía a tararear con los creyentes el Padre Nuestro y otros rezos.
Despacito avanzaba la cola y veía esa necesidad de creer, de fe, que hay en nuestro mundo atomizado y guiado por la moneda. Y no era para recuperar el Monumental, o para exigir por nuestro arroyo, era para apoyar sus creencias, para sacarse la duda de curioso. En algún punto tuve miedo de “la curiosidad mató al gato” viendo mi presencia en un lugar al que sólo había ido alguna vez a tomar mate.
Emocionados y exaltados, con lágrimas en los ojos los peregrinos venían a pedir, a agradecer y rendir homenaje a la imagen.
“-Por respeto no fume aquí”, exigía una señorona con cadena y cruz de oro a una chica casi al llegar a la iglesia (un fumador no puede no hacerlo allí, o nervioso porque está pronto a ver la imagen de la virgen o porque hace dos horas está esperando en la fila). Así es que observé varios caraduras e hipócritas que se rasgaban las vestiduras ante la gente, mientras que con oscuridad sólo querían figurar y esconder lo que bajo la mesa realizan día a día.
Subí los escalones hasta la explanada dela Iglesia, a mi izquierda la valla me seguía acompañando y a mi derecha era un hombre el que sentado se agarraba la cabeza y contenía el llanto.
Con el apuro de la organización algunos segundos pude observar, desde las rejas de entrada del templo a la imagen tres dimensiones, otra que holograma hollywoodense, que representa ala Virgende Lourdes. Lo que decían era cierto, desde lejos se ve la forma perfecta dela Virgen.
¿Y ahora qué? Tarareaba algún punkie, mientras relacionaba la humedad, la luz del sol que entra a la iglesia, que hace sesenta años no se mueve la escultura de la virgen, lo poco dicho por los párrocos de la iglesia deLa Gruta, mi incredulidad, la fe de la gente presente, el llanto, algún desmayo, el político que sigue haciendo campaña, el chanta que explota a sus empleados con el rosario en la mano. También el sincero, esa sensación en mi cuerpo, el caminante, el reconfortado, la alegría que sobrevuelaLa Grutacomo todo este polvo a falta de lluvia.
Así es que buscando el colectivo que me devuelve a mis pagos, sin perder nada, le voy pidiendo a la señora Virgen de Lourdes, que caiga un chaparrón, o dos, porque las viejas ya están en la cueva.





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